El libro no cambió, tú sí
Hay libros que vuelven a nosotros como viejos amigos. Los abrimos otra vez, convencidos de saber lo que encontraremos, pero algo ha cambiado. No fueron las palabras —ellas siguen ahí, quietas, idénticas—. Fuimos nosotros. Las frases que antes nos pasaban inadvertidas ahora nos duelen; los personajes que amábamos ya no nos parecen tan puros; los finales que nos entristecían ahora nos parecen justos. Releer es mirarse en un espejo distinto. Es reconocer que el libro no cambió… pero nosotros sí. Y eso, quizá, es lo más hermoso de leer: que cada historia guarda muchas versiones nuestras, esperando a ser encontradas entre sus páginas. 🕯️ Los libros no se transforman, pero nos transforman a nosotros cada vez que los abrimos. ¿Has vuelto a leer un libro y lo sentiste distinto? Cuéntame cuál fue y qué cambió esta vez en ti.